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Eran como las 3 de la mañana y cómo de costumbre no podía dormir por haberme desvelado tanto durante estos últimos meses, con la diferencia de que no tenía nada que hacer hoy e incluso me había perdido otra reunión con los amigos, no sé si por apatía o porqué realmente me sintiera mal físicamente. Di muchas vueltas en la cama antes de poder dormir, pero justo en ese momento la puerta del cuarto se abrió, intenté girar para ver quién era, por supuesto que estaba muy asustada, nadie entra a tu cuarto de madrugada. Intente girar y no pude, de nuevo el miedo me inmovilizo (me pasa seguido); fue cuando claramente escuche el deslizar de la puerta, que se cerraba atrás del sujeto que había entrado, intente gritar y no salió nada de mi garganta. Una mano se deslizo junto a mis ojos y su cuerpo junto al mió, tenía las uñas pintadas de negro. Eso me tranquilizo repentinamente, porque relacione esas uñas negras con las de un amigo, del que no hace mucho había recibido correspondencia. En ese momento me pude mover, girar, para comprobar que todo había sido jugarreta de mi imaginación y quizá un poco del cansancio.
Pienso que no todos han sido días malos, a veces por ahí surgen cosas que me hacen feliz, cosas que puedo hacer, cosas para divertirme y que me hacen olvidar lo demás. Soy una persona normal, con una vida normal, en una casa normal, y con problemas y alegrías normales. A veces eso de decir normal les molesta a algunos, pero no me interesa.
Hace ya dos semanas que tengo la misma pesadilla (se puede decir que es una pesadilla), ayer precisamente me dormí en la sala, en un sillón; porqué han estado arreglando mi casa y no he podido usar mi recamara. Bien, pues estaba sola y de nueva cuenta no lograba dormir a pesar de lo mucho que lo deseaba, había visto ya 3 películas malas y ya no podía más. Cuando por fin apague la televisión un hombre entró por a puerta principal, y se me acerco, me tape la cara con una cobija e hice un esfuerzo por despertar (a estas alturas ya me acostumbre a mi pesadilla), de nuevo desapareció. Me levante y corrí a asegurar todas las puertas y ventanas, regresé a la sala y me di cuenta que la puerta de mi habitación estaba abierta cuando estaba segura de haber puesto llave desde antes incluso de ver las películas, retrocedí y una mano me sujeto de la mano. Estaba enojada, sabía que era la pesadilla y de repente me desperté; revisé la puerta y me senté a pensar que tal vez era más que una pesadilla.
Siempre he tenido conflictos con las pesadillas recurrentes, con esos malos sueños, los mismos escenarios, los mismos personajes o aquella ocasión que me dio insomnio durante varios días porque inmediatamente cerraba los ojos mi cuerpo se despedazaba hecho piedritas. Pero nunca antes había sido tan real, nunca lo había confundido tanto con el tiempo real. Cuanto más pienso en eso, más grave creo que es.
Como sea, no voy a contar todo mi repertorio de viajes oníricos, únicamente el último.
Ayer después de tranquilizarme, me volví a dormir, con la promesa de no volver a ver al tipo que se metía a mi casa quien-sabe-como; entonces soñé algo que de verdad deseaba.
Pero también comprobé algo que sospechaba, que estoy enamorada de alguien de quien no debería estar enamorada. Me muero de ganas por escribir su nombre, me muero de ganas por darle ese beso que me daba en sueño, por decirle que esa canción que le dedique es literal. |